Opinión

El Coco

Por El Imprudente

Es un miedo en común que tienen todas las organizaciones de izquierda de Latinoamérica; en Colombia representados en los progresistas, Polo, Verdes, sindicatos, entre otros. Un discurso de estos personajes sin la mención de este «espanto» es realmente impropio de ellos. Es un concepto multifuncional: sirve para criticar el pasado, presente y futuro de cualquier tema que no les guste.

Gracias a dicha aversión, actualmente el concepto tiene una connotación negativa. Incluso estos personajes lo utilizan para estigmatizar a sus opositores y/o cualquier propuesta. Un exministro argentino fue más creativo, lo utilizaba para corregir a sus nietos; «voy a llamar a los neoliberales si no te portas bien».

El origen y contexto del «neoliberalismo» es importante para no caer en las sesgadas garras del discurso de los atemorizados. Unos pobres «dueños de la moral» que simplemente son víctimas indefensas ante esas ideas malvadas.

Durante los años 30, en el mundo predominaban las ideas afines a una mayor intervención del Estado en la economía. En Europa preponderaron las ideologías asociadas al socialismo, fascismo y nacionalsocialismo. En Rusia era un peligro decir algo contra Stalin o incluso ser considerado un contrincante de este. Estados Unidos estaba ante uno de sus mayores retos como sociedad: La Gran Depresión. La balanza estaba inclinada hacia un Estado cada vez más presente, sin importar las consecuencias.

En respuesta, nace una serie de ideas que hablan en defensa de la libertad individual. Sin ir al extremo del liberalismo clásico y en contra de la idea que el Estado debe ser todopoderoso sobre los individuos. En resumen; un Estado presente (incluso exclusivamente) en la economía, pero con una intervención minimizada y controlada. Una especie de intermedio entre dos extremos. Plantean ideas que entran en el debate; ¿Cuánto debe ser el tamaño del Estado y por ende su intervención en la sociedad?

Un adversario para la ideología que pregonaba el autoritarismo y colectivismo. Un enemigo al que ellos consideran «inmoral» por sus ideas de libertad individual. Peligroso tener individuos en una sociedad que piensen por sí solos y que no dependen del Estado para sus necesidades básicas. Libertades que amenazan el poder de unos pocos que tienen el control del Estado o que incluso quieren tomarse el poder (de cualquier manera). Fiel a su estilo, no quieren competencia ni en el poder ni en el ámbito intelectual.

En Latinoamérica, usan a Chile como el ejemplo de los efectos «malvados» de las políticas neoliberales. Chile, gracias a esas ideas, es el país más desarrollado de América Latina. Algunos pueden discutir que no fueron ideas «neoliberales», que esas políticas hubieran sido más difíciles de implementar en democracia o incluso que están manchadas por los crímenes de lesa humanidad de Pinochet. Pero no se puede negar el avance de la sociedad chilena al tener una mayor libertad económica. La salida del pacto Andino y bajarse del bus de las empresas mixtas (facilitar la inversión extranjera) fueron esenciales.

Ideas de hace décadas, pero siguen siendo parte de la discusión política actual. Para un sector es mejor estigmatizar al oponente de «neoliberal», es más fácil que buscar argumentos para debatir las ideas. Que sea un concepto con una connotación negativa, gracias a ellos, les ahorra tiempo en la discusión. Un individuo con libertad es difícil de engañar y de manipular. No son buenos candidatos para ser parte de los «idiotas útiles». Cualquiera que los desafíe termina estigmatizado (o peor). No les tengan miedo a las ideas; «Señores de la izquierda, se portan bien o llamo a los neoliberales».


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