#ElEspejismoDeLaPaz
Opinión

El espejismo de la paz

Aunque en Colombia los orígenes de las guerrillas están estrechamente vinculadas con la desigualdad, la corrupción, la injusticia social, el descuido del Estado con las poblaciones más vulnerables y la falta de equilibrio en la posesión de la riqueza, para nadie es un secreto que la lucha armada de estos grupos ha estado fundamentada en el comunismo bajo la doctrina marxista-leninista y el lucro ilegal por narcotráfico, terrorismo, extorsiones y secuestros.

Colombia es un país históricamente proclive a convivir con guerrillas y como respuesta o asociación criminal, la guerrilla ha sido la causa para la creación de autodefensas y organizaciones armadas ilegales sin importar su tendencia ideológica, puntualmente en el caso de la guerrilla no importará cuantos Acuerdos de Paz se firmen con estos grupos terroristas, siempre habrá cabecillas y guerrilleros rasos que no se acogerán a estos acuerdos conformando nuevas organizaciones terroristas continuando con su actividad criminal.

En este orden de ideas, siempre serán efímeros y fantasiosos los Acuerdos de Paz que otorguen beneficios y reparación laxa o inexistente para las víctimas, pero para los victimarios sean indulgentes con el perdón de sus crímenes; el desenlace es obvio, este romanticismo se desvanece cuando nuevos grupos guerrilleros crezcan y retomen su camino natural.

La ecuación es simple, al no existir penas judiciales severas para autores de crímenes de lesa humanidad por una justicia vergonzosa que premia con impunidad dichos actos terroristas, los guerrilleros herederos sin temor alguno continuarán su accionar terrorista extorsionando, secuestrando, atentando contra la población civil, manejando la minería ilegal y el narcotráfico, sin importar la atrocidad de sus actos confiados en un perdón, indulto o amnistía que pueden conseguir a futuro.

Los procesos de paz más relevantes en Colombia han sido con el M-19 y las Farc, enmarcados bajo el factor común de la impunidad, sus cabecillas ya posesionados en la vida política o civil han cultivado un lenguaje cínico cargado de odio contra todo lo que ellos consideran una amenaza a sus fracasadas ideologías, tan mentirosa es la reparación y la verdad con la sociedad y sus víctimas como su arrepentimiento, la aclaración y aceptación de sus crímenes y actos terroristas y la disposición honesta de pedir perdón, llegando al punto de profesar irónicamente que su lucha ha sido por el pueblo y que el genocidio al que sometieron al país fueron “errores” implícitos al conflicto armado.

La experiencia hoy es irrefutable, el invento de la Justicia Especial para la Paz durante el último Acuerdo ha sido un rotundo fracaso, para referenciar los ejemplos más visibles, cuando los cabecillas de las Farc, máximos responsables de crímenes de lesa humanidad, han comparecido ante tal tribunal, lo han hecho a puerta cerrada y los fallos expedidos a favor de terroristas como la amnistía que le concedió a Marilú Ramírez Baquero conocida como la ‘Mata Hari’ de las Farc y la aplicación de no extradición y orden de libertad para Seuxis Paucias Hernández, Alias ‘Jesús Santrich’, por delitos de narcotráfico, denotan el favorecimiento descarado a criminales lo cual ha dejado por el suelo la credibilidad de un Acuerdo de Paz que nació muerto al no ser aprobado por el pueblo en el plebiscito de 2016 y que está manchado con una absoluta injusticia e impunidad.

Hasta no contar con un mecanismo de control confiable y real para la JEP, ésta continuará con su política de impartir impunidad para los integrantes de las Farc y seguirá con el despilfarro desbocado del multimillonario presupuesto que maneja y con el cual desangra al Estado sin resultados hasta hoy, si no se corrige urgentemente esto, Colombia seguirá sometida a una Justicia perniciosa cimentada en una cultura criminal.

El panorama no es halagador, mientras las Altas Cortes sigan maniatando al Gobierno Nacional para combatir el narcotráfico de manera contundente, políticos y personalidades trabajando y abogando por el perdón y olvido de los delitos cometidos por terroristas que han provocado tanto daño y dolor, periodistas y medios de comunicación corruptos con favores, dineros sucios y enamorados de ideologías comunistas y socialistas, Colombia seguirá siendo presa y habitat perfecto para que continúen prosperando grupos terroristas sean guerrillas, autodefensas u organizaciones armadas ilegales.

La paz, el anhelo de todos los colombianos hoy más quimera que realidad.

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