Opinión

FECODE LOS ABUSONES DEL DERECHO

Por: Antonio Cavadia.

Afirmar que la Federación Colombiana de Educadores (“Fecode”) es el único actor responsable de que hoy se mantengan las protestas en el país, sería algo extremadamente reduccionista, teniendo en cuenta que en estas manifestaciones confluyen un sin número de sectores que no responden a un determinado “líder”, Pero si responden a un objetivo en específico, montar una candidatura de izquierda para las elecciones presidenciales del 2022, tal y como en días pasados lo vaticinio el líder sindical Nelson Alarcón, al señalar que las marchas son una lucha de largo aliento que buscan  desbancar al uribismo del poder y así tener a un populista en el gobierno que le cumpla todos sus caprichos político-económicos, bajo la egida de la famosa lucha de clases  propia del comunismo internacional y que hoy la encarnan quienes se hacen llamar en Colombia el comité del paro, pero que no representan al grueso de la sociedad colombiana, que clama para que cesen los bloqueos y los desmanes causados por las hordas de manifestantes que parecen no tener Dios ni ley que los controle en este pais.

“Fecode” al igual que las demás asociaciones sindicales, han creído erróneamente que incentivando a otros sectores a integrarse al paro podrán obligar al gobierno nacional a sentarse a negociar un pliego de peticiones exagerado, que costaría seis reformas tributarias como la presentada anteriormente, la que hace rato fue retirada por el ejecutivo ante el descontento generado en la ciudadanía, no solo por ser desproporcionada, sino también por ser inconveniente ante la situación actual causada por el virus covid-19; en consecuencia es apenas sensato afirmar que cada sector ha contribuido a que la situación económica, sanitaria y educativa del país haya empeorado más de lo que ya estaba.

No obstante lo anterior, esta vez el “vainazo” es para “Fecode”, quien insiste en seguir privando del derecho fundamental a la educación y a una educación de calidad a todos los niños y jóvenes de la educación pública, quienes han sido las mayores víctimas de la suspensión académica generada por el paro nacional. Así las cosas, dicha asociación en cuestión ha demostrado ser una caterva de extorsionistas en potencia, quiénes exigen a diestra y siniestra un sinfín de peticiones, que en el momento actual son imposibles de cumplir por parte del gobierno nacional, lo cual parece no importarle para nada a la advenediza “Fecode.”

Por esa razón y ante la coyuntura que vive el país en la actualidad, es preciso hacer remembranza de la frase expresada por el filósofo francés Jean-Paul Sartre, cuando dijo: “Mi libertad se termina donde empieza la de los demás”; Lo que en el mundo jurídico se podría traducir de la siguiente forma: “Los derechos de una persona terminan donde empiezan los de la otra”.

En ese sentido una sociedad hastiada  de los abusos de Fecode y sus filiales, se preguntan hasta donde llega el derecho de estos sindicalistas de la educación, que gracias a sus manifestaciones  privan  de ese derecho constitucional y fundamental contenido en el artículo 67 de nuestra Constitución política, a ese poco mas de 6 millones de alumnos matriculados en colegios públicos que llevan más de un mes sin recibir clases, ni guías, ni mucho menos acompañamiento por parte del cuerpo docente, que hoy se encuentra en paro debido a las movilizaciones que en el país  encabeza Fecode en compañía de  otros  sindicalistas que se autodenominan el comité del paro?. y se ha dicho que se autodenominan porque a ellos nadie los nombró ni los eligió para representar a la sociedad, pero que aún así tienen contra las cuerdas al genuflexo gobierno de Iván Duque Márquez.

La mayor parte de la ciudadanía se esta preguntando si no es posible tomar medidas que responsabilicen a este gremio, por el abuso del derecho contra quienes son los sujetos débiles de la relación, “los estudiantes”, quienes además de soportar los efectos del confinamiento tienen también que soportar las birrias de los que rigen los destinos de la educación en el país y a los que no les pasa nada ya que al parecer no existen ni instrumentos, ni herramientas, ni mecanismos que permitan castigar ejemplarmente a estos abusones de la educación que para el caso en concreto se llaman : “Fecode.”

En la cultura popular siempre se ha dicho que, todas las cosas suceden por algo y que de esas cosas se deben extraer enseñanzas que permitan avanzar y no caer en el error de que, el Estado siempre es el culpable de todas las calamidades de la educación en Colombia, sino que además existen sectores como “Fecode” que avivan aún más las falencias de la educación, sin embargo antes de comenzar a buscar culpables, la más importante enseñanza que nos debe dejar el paro es empezar a tomar conciencia de que antes de salir a destruir, lo que se debe hacer es construir, no como lo hace la Federación colombiana de educadores quienes sin importar los estragos causados siguen empecinados es deslegitimar el estado de derecho y la democracia, a ultranza de la educación pública de millones de niños que sueñan superar la desigualdad social a través de la ciencia, del conocimiento, del saber.

Afortunadamente no todos los colegios o mejor dicho, no todos los docentes se han dejado seducir por las veleidades de estas asociaciones de maestros, porque existen algunos maestros que están cumpliendo con su deber y que hoy son un ejemplo a seguir, quienes no han suspendido sus clases y han comprendido que el mayor aporte  que se le puede hacer a nuestro país es enseñar y transmitir conocimientos a nuestros niños y jóvenes… ojala que así hayan más docentes e instituciones educativas con ese talante de querer educar a nuestra muchachada como lo dice Nieto Loaiza.

Por el contrario, “Fecode” se merece es una crítica mordaz pública por parte de la sociedad colombiana, puesto que con su accionar demagógico, se convierten en los actores antagónicos de ese derecho fundamental de nuestros niños y niñas, al anteponer sus intereses sindicales y personales, antes que los de la juventud colombiana, que hoy más que nunca pide a gritos educarse y poderse preparar intelectualmente y no quedarse rezagada ante este mundo cada vez más competitivo que exige más y mejor educación, pero eso no se logra parando como ellos nos lo quieren hacer creer; antes por el contrario es enseñando, educando, instruyendo  día a día es que  avanzará hacia el progreso el pueblo Colombiano.

Adenda: No nos comamos ese cuentecito chimbo y rebuscado de que “el maestro marchando también esta educando”, porque eso es una falacia inventada por estos “filosofones”, para poder manipular a su antojo al gremio educativo.

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