Efraín Negrette
Opinión

Jaque Mate al Narcoterrorismo

Por Efraín Negrette Torres

¿Alguien duda que el narcoterrorismo es quién financia la guerra en Colombia?

Es por ello, que acabar con el negocio de los narcos es asfixiar las finanzas de las FARC (ahora, mal llamadas disidencias), del ELN, GAOR (Grupos Armados Organizados Residuales), de la izquierda radical en general en Colombia y hasta del gobierno ilegítimo de Nicolás Maduro y su Cartel de los Soles.

Eliminar este flagelo tiene que ser asunto de Estado, en donde deberían concurrir todas las ramas del Poder: Ejecutivo, Legislativo y Judicial incluidas todas las fuerzas vivas de la sociedad. Se trata de un asunto de altísimo nivel estratégico, por tratarse de un tema de Seguridad Nacional.

Los gringos la tienen clara: invirtieron US$9.940 millones en el Plan Colombia (2002-2005), (Ver aquí:), para el año 2020 el gobierno americano, presidido por Donald Trump, invertirá la suma de US$448 millones para la lucha contra las drogas en nuestro país  (Ver aquí:), para los yankees quien colabore con el narcotráfico le quitan la visa americana, tan es así, que el presidente Ernesto Samper perdió su visa por el probado financiamiento del narcotráfico a su campaña presidencial.

El reto es combatir un negocio multimillonario y exageradamente rentable, que según cálculos del DNP la rentabilidad de la “Oportunidad de Negocio” va del 260% al 346.2% (Ver aquí:), lo que significa en términos reales para el “emprendedor”: que si invierte $1.000.000 su retorno será entre $26.000.000 a $34.620.000, mínimo tendría una utilidad de $25.000.000.

El narcotráfico un negocio tan lucrativo, que es capaz de permear hasta las más altas esferas del poder, ¿quién se resiste al soborno de US$12 millones?, como lo denunció en su momento el presidente Álvaro Uribe Vélez, que tamaña suma de dinero habría ingresado a la campaña de Juan Manual Santos, proveniente del narcotráfico (Ver aquí:).

El gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez al finalizar su segundo mandato, dejó 47.000 has sembradas de coca, en 2002 habían 144.807 has cuando recibió su primer mandato. Juan Manual Santos en 2018 dejó más de 200.000 has, el negocio del narcotráfico es proporcional a la intensidad de la guerra, a mayor cantidad de cultivos: arrecia la guerra, a menor cantidad de cultivos las FARC NO tienen oxígeno.

“El problema de las drogas ilícitas le ha generado a Colombia, desde 1995, costos aproximados a $11.38 billones de pesos, equivalentes a un 1.08% anual del PIB de 2000, que incluye pérdida de productividad de los consumidores, pérdida de capital humano por muertes prematuras a causa de las drogas y gastos del Gobierno en la ejecución de la política, entre otros”. (La lucha de Colombia contra las drogas ilícitas, Dirección Nacional de Estupefacientes, 2002).

El negocio de la coca es de lejos muchísimo más rentable que cualquier otro cultivo en Colombia y el mundo, incluidos el cultivo de papa, de yuca, de cacao, entre otros cultivos legales.

1 hectárea de coca produce 825 kilos de hoja fresca por cosecha, en promedio se pueden realizar 4 cosechas al año, para un total de 3.300 kilos de hoja fresca, el agricultor (campesino) no es tonto y tiene estas cuentas muy bien sacadas y hace sus propias comparaciones, que los economistas denominamos Costo de Oportunidad.

Con los datos anteriores, podemos realizar el siguiente ejercicio: si el promedio del precio de hoja de coca, la base de lo que luego será cocaína, es de 1,1 dólares el kilogramo, 1 hectárea puede producir 3.300 k, entonces los agricultores podrían recibir hasta US$3.630 x cada hectárea x cosecha. (Ver aquí: ).

Y si hacemos la tarea completa para el caso colombiano, al multiplicar 200.000 hectáreas (actualmente hay más de 200 mil hectáreas sembradas) x US$3.630, nos arrojaría que el valor total ´por cosecha del inventario de hoja de coca tendría un costo total promedio de US$726 millones. Desde luego que debemos multiplicar este valor por las 4 cosechas que puede realizar el campesino, para lo cual nos arroja el valor total nacional estimado del costo de la producción de la hoja de coca de la astronómica suma de US$2.904 millones (US$726 millones x 4).

Por otro lado, legalizar el negocio del narcotráfico, como lo proponen algunos “progres” como Juan Manuel Santos, César Gaviria, Henrique Cardoso, de Brasil, y Ernesto Zedillo, de México, quienes conformaron un equipo con otras 17 personalidades para replantear la forma en que se combaten las drogas, sería el peor error de la humanidad, nos llevaría a una mayor degradación de nuestra sociedad, contando la pérdida de productividad de los consumidores, pérdida de capital humano por muertes prematuras a causa de las drogas, etc.

Legalizar el negocio y consumo de drogas sería claudicar ante los grandes carteles del narcotráfico, las FARC, ELN, la izquierda radical, Nicolás Maduro y su Cartel de los Soles; sería el peor error estratégico en la lucha contra este flagelo.

Estrategia comercial para dar Jaque Mate al Narcoterrorismo:

El negocio del narcotráfico tiene un tejido social complejo, es un ecosistema integrado por varios actores, pero para este ejercicio solo tomaremos los siguientes: El agricultor, el capo y las autoridades representadas por los gobiernos de Colombia y el americano; no se puede concebir una solución al problema del narcotráfico sin considerar como mínimo a esos tres actores.

Si a un campesino que ha sembrado su tierra con la “mata que mata”, que ha invertido tiempo, dinero, sudor y lágrimas, posiblemente con muchos compromisos, lo “amenazan” con fumigarle con glifosato, con erradicarle el cultivo, con judicializarlo, etc., sin plantearle una alternativa distinta tan rentable como este cultivo, por simple lógica, por su instinto de supervivencia, hará todo lo posible por defender a como dé lugar su patrimonio representado en esa hojas de coca.

Definitivamente este campesino, hará un ejercicio que en economía se denomina Costo de Oportunidad, créanme, que por más persecución, y peligro que corra, no dejará de cultivar la hoja de coca por sembrar a pérdidas papa ni, ni papaya, ni ningún otro cultivo conocido.

Al capo le gusta manejar su efectivo, tener sus cadenas de oro (andar emprendado), tomarse sus guaros y en general está acostumbrado a la buena vida, y amenazarlo con penalizarlo, encarcelarlo, o que se dedique a vender en una tienda o en un semáforo no es precisamente la mejor alternativa que le ofrece la sociedad. Este actor de la cadena del negocio del narcotráfico sabe hacer muy bien su trabajo y de qué manera, les aseguro que ninguno de los emperifollados asesores de cualquier oficina burocrática podría sobrevivir un solo día en esa cadena productiva, ni siquiera generar algo de valor.

Por los lados de los otros actores escogidos para este ejercicio: los gobiernos colombiano y americano, han dirigido esta gesta como lo saben hacer, como lo han venido haciendo durante más de 30 años, pero pareciera que estuviéramos perdiendo la guerra contra el narcotráfico.

Por una parte, las altas cortes “progres” NO permiten la fumigación área con glifosato, pese a la evidencia científica que este producto es inocuo para la salud humana, que hasta ahora es la mejor arma contra la expansión del cultivo industrial de coca; de otra parte, el negocio tapado (La tal «paz» de la Habana y Santos) que pone talanqueras para enfrentar este negocio, y para empeorar las FARC no entregaron ni sus fortunas ni las rutas del narcotráfico. Estas circunstancias han contribuido al aumento de los cultivos y producción de coca que en la práctica nos hacen ver como si estuviéramos perdiendo la guerra contra el narcotráfico.

Los gobiernos colombiano y americano combaten el narcotráfico con las manos atadas, es como una pelea de tigre con burro amarrado.

Seguir con esta estrategia de combatir con los medios convencionales a la poderosa industria del narcotráfico, es ser demasiado terco, obstinado o ingenuo, en estos momentos se requiere un cambio de estrategia, que desde luego NO es legalizarles el negocio a las bandas criminales, por supuesto que NO.

La hoja de coca es al narcotráfico como la harina lo es a la panadería, como el internet es al negocio electrónico, muerto el perro se acaba la sarna.

¿Han pensado que sería del narcotráfico sin su insumo principal?
¿Qué pasaría con la cadena productiva de la construcción sin el cemento?

Acostumbrado a ver oportunidades en las crisis, a pensar en soluciones y NO aturdirme con los problemas, sino que hagamos como las águilas, que vuelan muy alto para ver el panorama desde lo alto. Me atrevo a asegurar que comprar directamente al campesino la hoja fresca de coca, a los mejores precios del mercado, para evitar que llegue a las bandas criminales, se le da un verdadero JAQUE MATE al negocio del narcotráfico.

Igualmente estoy completamente seguro, que la izquierda radical y “moderada”, las ONG´s progres, el Partido Verde, Iván Cepeda, Gustavo Petro, entre otros, con una propuesta como ésta pondrán el grito por el cielo y muy seguramente, con todas su fuerzas se opondrán a que se piense por lo menos en implementar un proyecto piloto en cualquiera de los departamentos más afectado por los cultivos de narcotráfico, como Nariño o el Cauca.

Solo pensar que en tiempos de pandemia, de hambruna, de destrucción del aparato productivo del país por cuenta del cierre de la economía, que una industria como el cultivo de coca, que se le pudiera comprar al campesino y no bombardearlos con glifosato, se generaría más de 600.000 puestos de trabajo directo, (200.000 has x 3 hombres ocupados por ha), debería poner a pensar a los burócratas, y que si de verdad están comprometidos con una solución, pudieran considerar todas las opciones posibles que estén sobre la mesa.

Por último, ¿que se podría hacer con la hoja de coca que se compre con parte del presupuesto que se ha destinado hasta ahora para combatir el narcotráfico?
1.       Se podría quemar o destruir como mejor lo consideren las autoridades.
2.       Dar la oportunidad que inicie una nueva industria alimenticia, cosmética y medicinal alrededor de la hoja de coca.
Me quiero detener brevemente en el segundo punto, que para desarrollarlo podría tomarse varias columnas, pero lo hago solo para destacar las propiedades que tiene la hoja de coca, que van más allá de un poderoso alucinógeno, también tiene excelentes propiedades nutricionales, medicinales y cosméticas (Ver aquí:)

Jaque Mate al Narcoterrorismo

Valores nutricionales de la hoja de coca.

Foto: Open Society

Creería que convocando a las grandes multinacionales y empresarios criollos a participar en el desarrollo de la industria de la transformación de la hoja de coca en alimentos y medicina y cosméticos, ofreciendo beneficios a quien invierta en el desarrollo de la misma con descuentos del 50% del impuesto de renta entre otros beneficios, como se ha hecho con la industria del turismo, se le daría la vuelta al problema y lo convertiríamos en toda una gran oportunidad de negocios, y de paso le damos Jaque Mate a los narcoterroristas.

Es más voy más lejos, porque para implementar una propuesta tan ambiciosa como esta, se requiere compromiso, arrojo, determinación, convicción y tener los pantalones bien amarrados; y convencido de cómo trabajan los burócratas, soy capaz de trabajar pro-bono es decir, sin cobrar un solo peso, en la implementación de una iniciativa como estas.

Le hago un reto a los gobiernos de Colombia y americano, pongan en mis manos las herramientas necesarias para realizar un piloto en el Departamento de Nariño o Cauca, que si en 6 meses no se reduce la producción de cocaína por lo menos en un 10% que sale de Colombia para USA, renuncio a mi tarjeta profesional de economista.

Me la juego por Colombia ❤!

Las cartas están sobre la mesa.

#JaqueMateAlNarcoterrorismo

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