Corte Suprema de Justicia
Opinión

LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA «PELÓ EL COBRE»

Por Manuel Ruiz G.

El pasado jueves 21 de mayo, se produjo una trascendental decisión en el seno de la Corte Constitucional de Colombia; se trata de un fallo de gran relevancia jurídica, histórica, nacional e internacional, donde al fin se abren las posibilidades de que el estado colombiano se actualice y adecue su sistema jurídico interno, colocándolo en concordancia y armonía con la normatividad internacional, en lo relacionado con la protección de los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario y los derechos fundamentales de las personas y de los ciudadanos colombianos.


En esta oportunidad la Corte Constitucional, acoge los mandamientos y lineamientos normativos en materia sustancial y procedimental, de normas internacionales tales como: La Convención Americana sobre Derechos Humanos o pacto de San José de Costa Rica, art. 8°, relacionadas con la doble instancia, figura ésta, que el estado colombiano estaba y sigue estando en mora de implementar en su ordenamiento jurídico interno, para aforados y otros.


El país vivió por un rato un ambiente y un aire de tranquilidad y de euforia, al ver que se iniciaba un proceso en procura de la defensa de las libertades individuales de las personas que eran juzgadas en materia penal, en donde no se daban las garantías procesales del caso, por no existir en la legislación interna, la doble instancia para ventilar los fallos que se producían en primera instancia y que requerían una revisión ante un juez superior.


Como era de esperarse, no podía faltar la nota discordante y frente a esta decisión, las reacciones no se hicieron esperar, tanto a favor como en contra; Sorprendentemente, la reacción más virulenta, agresiva y ofensiva en contra de este fallo de la Corte Constitucional, la produjo precisamente una entidad jurídica de alto nivel; una corte colombiana.


Fue precisamente, La Corte Suprema de Justicia Colombiana, hoy más conocida en nuestro medio con el remoquete de: “el Cartel de la Toga”, (por lo que ha sucedido en los estrados judiciales en relación con esa corte y por lo que se ha dicho en los medios noticiosos en relación con ella), la que ha producido y emitido un lamentable y desafortunado comunicado (video) a la opinión publica en cabeza de su presidente, el magistrado Jorge Luis Quiroz Alemán, donde nuevamente ha puesto en evidencia, las siguientes cosas:


1- La animadversión y la sed de venganza que existe en la Corte Suprema de Justicia Colombiana, en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez, su familia, su entorno político, sus exfuncionarios cercanos y sus copartidarios.

2- La miopía jurídica con la que la corte suprema de justicia analiza y aplica las normas relacionadas al caso y su contextualización.

3- La vigencia del cartel de la toga y la dictadura de los jueces al interior de la Corte suprema de justicia colombiana.

4- El estado de obnubilación en la que ha caído la corte suprema “de Justicia”, en su afán obsesivo por masacrar judicialmente, al ciudadano Andrés Felipe Arias (mañana a cualquiera otro), por ser afecto al expresidente Álvaro Uribe Vélez.


El comunicado publicado en un video por los medios noticiosos, en caliente, lo emitieron el mismo día 21 por la tarde, nos permite concluir que: aquí La Corte Suprema de Justicia “Peló el cobre”, como decimos coloquialmente cuando queremos manifestar que alguien cayó bajo, muy bajo.


Son pocas y tal vez muy pocas, las veces que hemos visto a los miembros de la Corte Suprema de Justicia de Colombia (La Corte), hacer un reclamo tan airado y a la vez grotesco e irrespetuoso, contra una decisión de la Corte Constitucional. Pero esta vez, la Corte Suprema reaccionó de inmediato y sólo fue necesario que la Corte Constitucional, en ejercicio de sus funciones y de su competencia, protegiera el mandato constitucional y los derechos fundamentales y humanos de un ciudadano colombiano, ciudadano a quien la Corte Suprema de Justicia, en ejercicio de su soberbia, su sed de venganza y su necesidad perversa de castigar a un allegado de Álvaro Uribe Vélez, pretende mantener y quiere seguir manteniendo preso a un colombiano, cometiendo con ello una gran injusticia, al violar sus derechos fundamentales y sus derechos humanos como ya se dijo, muy a pesar de la existencia de normas internacionales, que son de forzoso acatamiento en Colombia, en virtud del llamado Bloque de Constitucionalidad – Art. 93 de la Constitución.


En un discurso a nuestro juicio, libreteado, por “el cartel de la toga”, el magistrado presidente de la corte Suprema, Jorge Luis Quiroz Alemán, tal vez haciendo un mandado, manifiesta entre otras que:

  • “La condena contra el ciudadano Andrés Felipe Arias Leiva, fue dictada por la Corte Suprema de Justicia en 2014, con riguroso respeto del derecho fundamental al debido proceso, consagrado en el procedimiento dispuesto por la constitución política para funcionarios con fuero especial de juzgamiento.”
    Preguntamos a la corte: ¿Cual “riguroso respeto del derecho fundamental al debido proceso? ¿Cual “procedimiento dispuesto por la constitución política para funcionarios con fuero especial de juzgamiento”?
    ¿Dónde quedó el contenido del art. 8°, numeral 2, literal h, de la Convención Americana Sobre los Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, en relación con el derecho a impugnar los fallos para acudir a una instancia superior?; todo esto en concordancia con el preámbulo de esa convención , en lo referente al compromiso de los estados partes, de respetar los derechos y libertades reconocidos en esta convención y a garantizar su ejercicio y goce pleno de los mismo y a no ser violentados por razones políticas.
    También preguntaremos: ¿Dónde quedó el contenido de los artículos 2° y 7° de esta convención?
    Art. 2° Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno: … “los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades”.
    Art. 7° Derecho a la Libertad Personal: … “2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en las condiciones fijadas de antemano por las Constituciones Políticas de los Estados Parte o por las leyes dictadas conforme a ellas. 3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.”

Nos hemos tomado la molestia de transcribir apartes de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos, que consideramos pertinentes al caso, para una mayor ilustración a los lectores de esta tribuna de opinión y para fundamentar en mejor forma nuestras aseveraciones al respecto; Porque, después de escuchar el audio-video del presidente de la corte suprema, queda la sensación de que, La Corte Suprema de Justicia de Colombia, no conoce estos mandamientos normativos internacionales, que como ya se anotó, son de forzoso acatamiento en Colombia, por ser estado parte, por haber suscrito y ratificado este pacto, lo que las ingresa a nuestro ordenamiento jurídico interno a través del bloque de constitucionalidad, art. 93 constitucional.


Siendo así, bajo el supuesto que la corte no conozca dicha normatividad, esto sería vergonzoso para el país y para nuestra institucionalidad en materia judicial, dada la supuesta ignorancia crasa de la Corte Suprema; pero si, a contrario sensu, la Corte si las conoce e insiste en violarlas de forma consciente y deliberada, esto sería entonces desastroso y peligroso, para la sociedad colombiana y su aparato judicial.

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores y confrontándolas con las disposiciones normativas transcritas, es imperioso concluir aquí sin más elucubraciones que, La Corte Suprema de Justicia colombiana ha transgredido normas internacionales de forzoso acatamiento para Colombia, con el único propósito de tener encarcelado a un miembro del circulo cercano del expresidente Álvaro Uribe Vélez, en este caso concreto a: Andrés Felipe Arias.


También queda claro que la Corte Suprema en su afán por perseguir a Andrés Felipe, ha caído en situaciones de obnubilación y testarudez, al no querer entender que las normas de la Convención Americana son aplicables al caso, por disposición de su propio contenido normativo y del art. 93 de la Constitución y que la Corte Suprema ahora se niega y se opone a que se implemente para este caso concreto; no obstante lo anterior, para el caso Petro, si operó y funcionó el mandato normativo internacional acá en Colombia, que incluso, le dieron medida cautelar y fue válida; Pero para Andrés Felipe, la corte no lo acepta. Qué miopía la de esta corte, que incluso ha dicho que, “Acata, pero no comparte” la decisión de darle al inculpado la oportunidad procesal de la segunda instancia.


Desastroso esto; porque la propia Corte suprema de Justicia se opone a los derechos fundamentales de las personas en materia procesal, se opone a la implementación de la normatividad internacional en esta materia y se reafirma en que no lo aceptará, cuando dice que “no lo comparte”. Es mas que evidente que en la corte suprema de justicia, se esta montando la llamada “Dictadura de los Jueces”, en detrimento del estado social de derecho y el principio de la separación de los poderes públicos. Por ello Insisto que aquí, la Corte suprema: “PELO EL COBRE”.

Necesariamente hay que concluir que, todos estos artificios jurídicos que la corte suprema quiere montar van destinados a cobrar venganza contra la Corte Constitucional, por haber acatado el ordenamiento jurídico nacional e internacional en materia de derechos humanos, que hoy favorecen al Uribista, Andrés Felipe Arias. Mientras la Corte Constitucional se abre y es receptiva de adecuar el ordenamiento jurídico interno, la Corte Suprema se opone rotundamente a ese progreso; Progreso, que tanto reclaman los “progresistas”; La Corte Suprema no quiere contextualizar sus procedimientos con la realidad nacional e internacional y prefiere ser miope en la interpretación jurídica, solo para masacrar judicialmente a quien ellos deseen. Qué peligro de corte.


Como la Corte Constitucional en su fallo, le está quitando de sus garras a una victima de la Corte Suprema, ésta se siente ofendida y derrotada en su afán perverso de castigar al Uribismo y ahora se inventa otro artificio jurídico, para seguir manteniendo sub judice a Álvaro Uribe Vélez y para buscar la forma de encarcelarlo, que es su meta y su fin propuesto.


Se han inventado un tal comunicado “Anónimo”, para inventarse e iniciar unas investigaciones contra Uribe Vélez. Qué vergüenza de corte y que peligro para la sociedad esta corte suprema de justicia colombiana, con esos comportamientos antijuridicos, perseguidores y vengativos. Ya basta señores magistrados de la corte suprema; respeten al pueblo colombiano, a sus leyes, a su institucionalidad y a la dignidad de las personas. Mas respeto señores Corte Suprema.


Se evidencia entonces y a todas luces que, “el cartel de la toga” sigue vigente, desde adentro y desde afuera de la corte suprema de Justicia. Que dios cuide y proteja al pueblo colombiano de estos jueces perversos, vengativos y perseguidores en lo judicial y en lo político.
Escuche aquí el contenido completo del audio-video de la Corte Suprema, para que se hagan su propio criterio y para evidencia de lo que aquí se ha dicho.

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