Opinión

La Herencia Maldita

Por El Imprudente

El Presidente Duque empezó su gobierno, en mi opinión, con un error: aplicando una estrategia de no mirar el espejo retrovisor. Concuerda con su estilo de generar consensos, crear puentes y generar la menor resistencia posible con la oposición. Con un componente adicional: no hacer un corte de cuentas al gobierno saliente. Eso fue firmar un papel en blanco y exculpar al gobierno de Santos del estado de la herencia recibida.

El gobierno Santos no podía de la felicidad; cualquier problema en Colombia, ese 7 de agosto fue endosado al gobierno Duque. Incluso el presidente del Senado intentó hacer un estado de cuentas ese día y los medios de comunicación le cayeron encima. Posiblemente se acordaron de los recursos públicos que recibieron durante 8 años del gobierno Santos. ¿Lealtad de contratista o fue un pacto por «la paz»? Medios de comunicación y unos «periodistas» con ganas de mermelada no hacen parte de una buena herencia.

El narcotráfico disfrazado de «la paz», hacia parte fundamental de la herencia que recibía el gobierno Duque. Durante el gobierno Santos se cuadruplicaron las hectáreas de cultivos ilícitos. Nariño pasó a tener más hectáreas cultivadas que Perú, ese «premio» tiene al gobernador de la época en la lista de presidenciables para el 2022. Una época dorada para los narcos, sumando que el Estado estaba más ocupado intentando vender «la paz» y no tenía intención de combatirlos.

«La paz» es una herencia maldita; llena de obligaciones insostenibles y malos precedentes. Desde bajar el umbral para el plebiscito hasta la creación de una «justicia» de, por y para los bandidos.

Un acuerdo que nos dejó malos precedentes que seguirán afectando el futuro del país. Ni hablar de los recursos públicos comprometidos a futuro o los ya ejecutados. El «Cartel de la Paloma» va camino al mismo destino de la FARCPOLITICA: «no existe para la justicia». Lo peor que deja esa herencia maldita es una distorsión completa de los conceptos de justicia y democracia por culpa de «la paz».

La JEP, es la materialización de «la paz». Una «justicia» creada especialmente para las FARC, es especial porque los criminales no pagan por sus crímenes. «La verdad» se puede acomodar a la necesidad política de unos cuantos. Pero el mensaje de fondo que deja a los colombianos: «para la justicia, existen dos clases de ciudadanos». Unos que son especiales con impunidad y el resto. El derecho de igualdad ante la ley quedó para los libros de historia del derecho.

La democracia colombiana desdibujada por «la paz». Los umbrales necesarios se modifican a conveniencia, un congreso notario por «fast-track», la voluntad popular es una sugerencia y una perla: no se necesitan votos para acceder a curules en el congreso. Se cambiaron las reglas de juego en nuestra democracia, «como nunca antes». Seguramente pensaron «la democracia no puede ser un obstáculo para la paz».

Es probable que la idea del presidente Duque fue intentar superar la polarización o mejorar el ambiente después de una campaña electoral desgastante, tratando de pasar la página del gobierno Santos lo antes posible. Al hacerlo se quedó como único responsable de una herencia llena de deudas, compromisos imposibles, funestos antecedentes y palabras vacías. Justicia, democracia, verdad, y paz ya no tienen valor en Colombia por culpa de una herencia maldita de 300 páginas.

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3 thoughts on “La Herencia Maldita

  1. No podia estar mas de acuerdo con el Imprudente. Tengo la sensacion que Colombia es un pais fallido cuya situacion empeora ya que en el que a nombre de la Paz los bandidos no van a pagar un dia de carcel. Que triste.

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