Opinión

La realidad vs. El «patriarcado» socialista

Por Julián Labrador

El senador Armando Benedetti reaccionó al horrible asesinato de Daniela Quiñónez, el pasado junio, con un tuit que incluyó los lugares comunes que satisfacen a la turba feminista: feminicido, misoginia, machismo y patriarcado. Detrás del mensaje de Benedetti, está la tesis central de la ideología de género que sostiene que la estructura de nuestra sociedad oprime a la mujer y privilegia al hombre.

Medios de comunicación, campañas publicitarias, numerales en Twitter —#niunamenos es el más popular—, «estudios» de género, leyes, políticos y activistas reproducen este relato hasta el hartazgo.

Pero la realidad, muro insalvable de las ideas socialistas, expone con contundencia su falsedad.

El informe Forensis del Instituto de Medicina Legal es una publicación anual que recopila los datos sobre asesinatos y lesiones de causa externa, y que describe las principales formas de violencia en Colombia. La última edición disponible es la del 2018 que presenta, entre otras, las siguientes estadísticas:

Hombres víctimas de homicidio: 11074

Mujeres víctimas de homicidio: 1042

Grupo de edad con más víctimas de homicidio entre los hombres: 20-24 con 2282

Grupo de edad con más víctimas de homicidio entre las mujeres: 20-24 con 172

Años de vida potencialmente perdidos por homicidio en hombres: 443677

Años de vida potencialmente perdidos por homicidio en mujeres: 47617

Las cifras son indiscutibles: los hombres en Colombia tienen un riesgo mayor de morir por causas violentas —hay que tener en cuenta que hay menos hombres en el país; 104 mujeres por cada cien hombres, según el censo de 2018—.

La realidad de la población privada de la libertad expone otro argumento contra la superchería feminista de la «opresión a la mujer». Las estadísticas del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) muestran que hay 96753 hombres recluidos en las prisiones, frente a 6978 mujeres.

Si se comparan los años de prisión que han cumplido hombres y mujeres en los últimos 5 años, con relación a los delitos por los que fueron condenados, se llega a dos conclusiones evidentes: a delitos iguales, es más probable que un hombre sea condenado y, además, que pague más años.

La última dosis de realidad que reseñará este texto, y que contradice la delirante idea del «privilegio del hombre en la sociedad», se encuentra en los estudios del Departamento Nacional de Estadística (DANE).

El censo de habitantes de la calle del 2019 cubrió 21 municipios del país. Los resultados revelaron que el 86,9% son hombres. El panorama en Bogotá para 2017, último año del que se tiene registro, es similar: los hombres representan el 88,9% de esta población.

Para resumir: los hombres tienen una alta probabilidad —exponencialmente mayor que las mujeres— de morir por causas violentas, es más probable que sean condenados y que paguen más años de cárcel si cometen el mismo delito que una mujer, y representan casi el 90% de la población habitante de calle en Colombia.

¿En dónde está la supuesta opresión hacia la mujer?

Mientras la realidad es contundente, idiotas funcionales al socialismo, como el senador Benedetti, regurgitan estupideces como misoginia, feminicidio o patriarcado en un deliberado intento por imponernos su distopía colectivista.

No lo permitamos.

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