Opinión

La Vacuna, La Salud Pública y La Política

El 15 de febrero llegaron las vacunas anti COVID 19, un hito de la investigación, mas allá de lo imaginable. 20 días de: Ahora que?

La Vacuna: No define solución, tiene limitación en el ideal de contención de la pandemia, crea falsa sensación de seguridad y dolorosamente vienen brotes de esos clusters de individuos sin inmunidad y sin disciplina, quienes han decidido gracias a su omnipotente “libertad individual” llevar la delantera por el camino tortuoso y triste de la inmunidad de rebaño.

Las “defensas” adquiridas para proteger una comunidad de nuevos contagios y muertes, dependen de la efectividad del biológico y la velocidad de aplicación; entendido esto, en algunos países como Israel y Estados Unidos con la operación “warm speed”, manteniendo un ritmo acelerado de aplicación masiva, acudiendo a la red pública, colaboraciones de agencias independientes, universidades, farmacéuticas, sanidad de las fuerzas armadas, con el reto de lidiar con la baja disposición a vacunarse, que puede ser del 60% de la población. En Colombia vemos una red limitada, un ministerio temeroso, acorralado por las críticas de actores mezquinos e ignorantes. Más acción ministro!.

Los diferentes lentes a través de los cuales se interpreta el tema, se relacionan a creencias culturales, filiaciones políticas, nivel educativo, percepción de intereses oscuros comerciales, y muy importante: Nivel de confianza de la comunidad en sus líderes y entidades. Ya entenderán la tormenta de invenciones, miedos y conspiraciones. El proceso de aprobación en Estados Unidos, donde están usando las mismas vacunas que en Colombia, es un ejemplo a integrar en nuestra normatividad. Después de recibir informes de estudios de fase 3, un comité asesor de productos biológicos con revisores independientes, abre la data al público, permite deliberaciones, que luego retoma el comité de prácticas de inmunización del CDC, el cual emite recomendaciones que esta agencia gubernamental contempla antes de aprobar o denegar una autorización, un proceso netamente científico y público que quiso ser demeritado en su momento por el anterior gobierno.

Al día de hoy podemos asegurar que el balance riesgo beneficio en términos de la salud global, apunta sin sesgos al uso masivo de la vacuna, pero, ojo!; en el desarrollo de los programas de vacunación es imperativo un sistema de vigilancia post desarrollo, no bien estructurado en nuestro país; notificaciones, análisis especializado de nuevos eventos adversos. Sumémosle a eso los casos de catástrofes médicas coincidentes con la vacunación; que producen mas carga de enfermedad que el COVID 19, es decir, el día de la vacunación cuantos individuos padecerán el inicio de síntomas de una enfermedad degenerativa, un tumor cerebral, o tendrán un infarto?. Tenemos las capacidades para discriminar el origen de estas ocurrencias?, para darle una respuesta en tiempo real a la gente?.

La Salud Pública: No hay mejor oportunidad para frontalmente como país, asumir los deberes y derechos universales en temas de salud pública consignados en la constitución, que no se logran con un sistema fragmentado, minúsculo, burocratizado y sin recursos. Es hora de dejar de celebrar la universalidad y pasar al manejo especializado de la salud de las poblaciones. No hay una situación mas representativa que esta; para construir, implementar y adaptar un compromiso comunitario efectivo con dialogo bidireccional, mas allá de alocuciones pedagógicas, que sin duda alguna han mostrado una disciplina e insistencia admirable del gobierno.
Los asuntos en Colombia se deben tratar como si fueran para Colombia, Y Colombia es diversa, por eso, la comunicación debe ser hecha a la medida para los diferentes grupos regionales, étnicos, culturales, e incluso políticos, en quienes se debe depositar responsabilidad a través de organizaciones cercanas a ellos; la salud pública no se dirime desde Bogotá… cuanto bien harían los promotores de salud, debieron multiplicarlos, capacitarlos y regarlos por toda la geografía. Mas traductores por favor. Momento de mitigar inequidades, vislumbrado en algunos hospitales regionales, pero no es suficiente!, el sistema de salud de la Colombia rural no es un hospital de la capital al que llegan muertos los pacientes después de varias horas de viaje en lanchas, caballos o cualquier transporte medieval.

Los profesionales de la salud, primero deben convencerse y aceptar los procesos de desarrollo de los fármacos, luego recomendarlos si es el caso, sean de la esfera pública, o privada, tienen un compromiso ético, humano con la comunidad que les rodea, y la fuerza propositiva de funcionarios comprometidos sería la piedra angular de este reto.

La Política: La politización del proceso ha permitido que el mismo personal de salud no se decida con contundencia a dar recomendaciones sistemáticas, y ese mismo fenómeno con desinformación, pánico, fakes news, ha sido devastador con la credibilidad en las instituciones científicas. Los grupos de izquierda, los conspiradores y ultraconservadores han sido especialmente perjudiciales en este punto. En temas científicos de alto interés público, es nocivo ir desde la política a la ciencia y no como dicta la lógica natural, de la ciencia a la salud pública y luego a la política. No hacen falta “estudios” para todo, cuando múltiples episodios de la historia reciente demuestran el desastre que crea esta cadena revertida; bien lo decía Jeffrey Koplan, vicepresidente de temas académicos en Emory University , en un informe después de haber sido separado de la dirección del CDC: “En un extremo está la ciencia, esencial para informar la práctica de la salud pública, en el medio está la salud pública donde la ciencia es interpretada y las respuestas adecuadas desarrolladas, en el otro extremo la política que crea los instrumentos necesarios para el ímpetu de la salud pública. La tendencia es luchar contra la intromisión de la política cuando va en contra de nuestra opinión, ignora o malinterpreta la ciencia, o es llevada por ideología mas allá de la política misma. Es correcto alzar las voces contra la intromisión en la salud pública en la segunda y tercera circunstancia, pero deberíamos tener cuidado con la primera.

JORGE CÓRDOBA

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