Opinión

Lecciones del vecino – Parte Dos

Por El Imprudente

Una «tormenta perfecta» para que cualquier oportunista pueda llegar al poder. Aun más fácil para alguien con la idea de vender una «revolución» disfrazada y un «nuevo» modelo social/económico. Aunque el golpe de estado de febrero había fallado; Chávez sacó provecho político al asumir la responsabilidad y llamar a la rendición de los demás insurgentes. De ser parte de un grupo insurgentes a ser la cabeza visible; el líder. ¿Cómo capitalizar políticamente esa responsabilidad siendo condenado y desde una cárcel militar? Difícil, pero no imposible como lo muestra la historia.

La estocada final al gobierno de Carlos Andrés Pérez vino desde el congreso, sus contradictores lo destituyeron en un juicio político en mayo de 1993. Un «juicio» que ya tenía veredicto antes de empezar. Un «horror jurídico» desde todo punto de vista; pero el fin justificaba los medios en ese momento (según los opositores). Había que salir de Pérez, de cualquier forma y ni sus votantes iban a defenderlo. En esos casos las «interpretaciones» de la Constitución y el no respeto por el «debido proceso» fueron populares. Habrán pensado: ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Durante ese periodo de incertidumbre y después de la destitución de Pérez, la presidencia pasa por dos presidentes del congreso durante el 93; Octavio Lepage y Ramón Velásquez. Hasta la celebración de nuevas elecciones presidenciales en diciembre 1993. En esa elección el ganador es Rafael Caldera; principal opositor de Pérez y quien sacó provecho de la situación. De hecho, Caldera fue uno de los que impulso el juicio político contra Pérez. Dato curioso; Chávez, desde la cárcel, hizo un llamado a la abstención en esas elecciones. Para «demostrar» que el pueblo quería un cambio social y económico.

Venezuela seguía en una crisis económica y social aun con la llegada del nuevo gobierno. Habían sido unos años tumultuosos; violencia, caos, saqueos, intentos de golpe de estado, un presidente destituido, entre otros. Caldera empieza su gobierno convocando a la unidad, pactando con los políticos de izquierda y una política de pacificación militar. Con claros objetivos: evitar una destitución en el congreso y un posible intento de golpe de estado por parte de los militares (los únicos que pueden hacer golpes de estado).

Dos objetivos que le caen como anillo al dedo a cierto personaje condenado y en la cárcel. Una persona que cada vez se volvía más popular por su «lucha desde la cárcel» e incluso llamaba a la abstención en elecciones. Dicho personaje no podía estar por fuera de los acuerdos entre Caldera y sus opositores (¿lección aprendida? – «mejor pactar (evitar) que lamentar»). Aun más cuando la ideología del personaje estaba alienada con los intereses de los partidos de izquierda y ya era considerado un «líder».

Entre los acuerdos para la «gobernabilidad» de Caldera estaba el indulto (sobreseimiento) para los lideres y conspiradores del intento de golpe de estado en febrero de 1992. Para los partidos de izquierda fue una doble victoria; participación en el gobierno de Caldera y «liberaban» a un líder de las ideas de cambios sociales/económicos (incluso posible candidato presidencial). Caldera acaba de condenar a Venezuela. Nunca es bueno indultar bandidos.

Con Chávez libre y reconocido por mucho como un líder por el cambio social/económico, no fue difícil aprovechar la «tormenta perfecta». Los partidos de izquierda se unieron en torno a Chávez y los partidos tradicionales habían perdido su electorado por los ocurrido en la pelea de los últimos años. Los competidores de Chávez; un candidato independiente y una ex-Miss Venezuela (sin demeritar su hoja de vida). Chávez se puso su mejor disfraz; inmortalizado en la entrevista con Jaime Bayly en 1998.

De «una ola de vandalismo, violencia y saqueo a nivel nacional» (después «protesta legitima») a un camino pavimentando para la elección de Hugo Chávez como presidente. Un Chávez disfrazado para la ocasión; demócrata y pro-empresarios. Ayudaron las peleas políticas entre sectores tradicionales que generaron una «tormenta perfecta» y un indulto (sobreseimiento) que le costo el futuro a Venezuela. Ojala no tengamos que aprender esas lecciones pagándolo con nuestro futuro.

 


Quiero Compartir Esto
  • 4K
  • 3.6K
  •  
  •  
  •  
    7.6K
    Shares

3 thoughts on “Lecciones del vecino – Parte Dos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *