Opinión

Lecciones del vecino – Parte Uno

Por El Imprudente

«Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar». Para nuestra realidad, esa frase se queda corta. Habría que agregarle algunos aspectos; al vecino lo robaron de todas las maneras posibles, vive un infierno y sus hijos huyeron del país. Es indescriptible y no alcanzan las palabras para dimensionar la situación actual de Venezuela. Tenemos una pequeña muestra todos los días; lo vemos en nuestras calles, en los semáforos y en otros aspectos de nuestra «cotidianidad».

Es importante entender el contexto y el comienzo de esta tragedia. Para identificar y aprender las lecciones que como vecinos hemos ignorado.

Esta historia empieza en el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, Venezuela vivía una crisis económica; alto endeudamiento, inflación creciente, falta de confianza de inversionistas y una grave devaluación. Los gobiernos anteriores habían subido la deuda pública e incrementado de manera insostenible el gasto público (especialmente para mantener los precios: subsidios).

Pérez ganó democráticamente las elecciones del 88 con un plan económico liberal (neoliberal para sus contradictores). Al momento de anunciar las medidas (de su plan económico) esto genera un malestar en una parte de la población; dado que significaba el incremento de precios (gasolina, transporte, energía, entre otros – quitar algunos subsidios). Aunque eran medidas necesarias para hacerle frente a la crisis, socialmente fueron una bomba en una situación ya complicada.

Ese malestar se tradujo en diversas protestas, marchas y una situación de caos (descrito como «una ola de vandalismo, violencia y saqueo a nivel nacional»). Que se conoce como el «CARACAZO». Para contrarrestar la situación, el presidente hizo uso de la fuerza; toque de queda, militarizar las principales ciudades. Caracas fue militarizada bajo el «Plan Ávila». Importante resaltar el uso de los militares para retomar el orden público. Adicional el Gobierno se sienta a la mesa con la oposición y cambia su plan programa de gobierno (tipo «Comité Nacional del Paro» actualmente).

«Controlada de la situación», el gobierno de Pérez queda debilitado políticamente y con graves acusaciones de violaciones de los derechos humanos durante la «represión» de «las protestas». Ya eran «protestas legítimas», la violencia del vandalismo (y los saqueos) desaparecieron por arte de magia. Resultados que eran políticamente útiles para la agenda de los contradictores del recientemente elegido presidente. Incluso algunos aseguran que los contradictores aprovecharon el descontento social por la crisis económica para llevar sus reparos a las nuevas medidas a las calles. Algo así como: «lo que se gana en las urnas se quitan en las calles» (¿suena familiar?).

La tensa calma terminó en un intento de Golpe de Estado en febrero 1992 (hubo otro intento en noviembre). Dirigido entre otros por, ese momento poco conocido, un joven teniente coronel llamado Hugo Chávez Frías. Entre las razones del Golpe de Estado; Políticas Neoliberales, Políticos Corruptos (e «incapaces»), Corrupción dentro de los altos mandos, la «represión» en el CARACAZO, entre otras. Fracasa el intento por la falta de apoyo popular y porque Pérez logra evadir ser capturado por los insurgentes. Insurgentes que terminan capturados y enviados a la cárcel; entre ellos Chávez. De hecho; Chávez en una alocución a los medios, asume la responsabilidad y pide a los demás insurgentes rendirse.

Un país en crisis económica; entre otras razones, por mantener subsidios y un gasto público con deuda pública (que son impuestos de mañana). Descontento social que terminó en una «una ola de vandalismo, violencia y saqueo a nivel nacional» que se convirtieron, y por arte de magia, en «protestas legítimas». Que fueron «reprimidas» por un gobierno «opresor»; violencia, caos, saqueos son justificados y deben permitirse. En el fallido golpe de Estado algunos buscaron capitalizar ese descontento social, un escenario político útil para cualquiera. El resultado es un gobierno cada vez más débil.


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2 thoughts on “Lecciones del vecino – Parte Uno

  1. Totalmente de acuerdo, debemos mirar la historia de Venezuela para no caer ese craso error.
    Los venezolanos en su momento pensaron que nunca iban a llegar a esta situación.

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