Gustavo Petro y Hugo Chávez
Opinión

Los chavistas ocultos

Por El Republicano

En 1998, cuando Hugo Chávez apenas aspiraba a llegar al poder en Venezuela, le fue preguntado sobre su intención de nacionalizar los medios de comunicación o empresas privadas. Chávez lo negó rotundamente, e incluso dijo que iba a promover la llegada de capital extranjero al país venezolano. También le fue preguntado por Cuba, y dijo sin titubear que eso era una dictadura. Y sobre la pregunta de si se atornillaría al poder, dijo que no sólo entregaría el poder a los cinco años, sino incluso antes.

El mundo conoce bien el doloroso resultado en Venezuela después de todo eso: Chávez se hizo con el poder poco tiempo después, expropió cuanto medio de comunicación y empresa privada había en el país, fue el aliado principal de la dictadura cubana, solventándola con millones en ayudas y surtiendo a la isla de petróleo venezolano. Y no solo se atornilló por 5 años, sino que su régimen de autoritarismo y violación de los derechos humanos continúa hoy en cabeza de su principal pupilo, Nicolás Maduro.

El problema del socialismo es que simplemente no funciona. Se escucha muy emperifollado en la teoría, pero en la práctica siempre es un fracaso que termina en miseria y destrucción. El peligro del socialismo es precisamente ese atractivo del que goza a oídos de quienes no conocen las experiencias pasadas de implementar semejante monstruo.

Chávez lo sabía, que si era sincero iba a despertar una gran desconfianza en los venezolanos. Para él fue muy fácil vender la promesa de ríos de leche y miel, y los venezolanos se dejaron seducir del populismo. Eso sí, Chávez siempre negó las expropiaciones, siempre negó a Cuba, siempre negó sus verdaderas intenciones con Venezuela. Es que si era sincero y diáfano, jamás habría llegado al poder, no por lo menos de manera pacífica.

De algo similar venimos siendo testigos los colombianos en la última década y en especial en los últimos años.  Intento tras intento, la izquierda radical viene prometiendo paneles solares, aguacates y ríos de leche y miel gratis. Hasta ahora no han tenido éxito, pero cada día son más los jóvenes que se dejan cautivar del discurso populista, víctimas del desconocimiento de la historia, de la ignorancia y de la propia seducción del discurso timador de la izquierda.

Por supuesto, ellos niegan que sean socialistas, niegan que vayan a expropiar la propiedad privada, niegan que pretendan perpetuarse en el poder; y como lo hizo Chávez en su momento negando a Cuba, ellos niegan ahora a Venezuela.

Pero hace unos años no negaban al chavismo. Es célebre la frase en redes sociales de Gustavo Petro alabando a Hugo Chávez: “Viviste en los tiempos de Chávez y quizás pensaste que era un payaso. Te engañaste. Viviste los tiempos de un gran líder latinoamericano”. Como ésta hay decenas de declaraciones de Petro y de su círculo político cercano elogiando al chavismo, cuando aún Latinoamérica no conocía la verdadera dimensión de los efectos malsanos de éste.

Es que a propósito de ese nuevo negacionismo del chavismo, no hay que olvidar que en 1994, después de su fallido intento de golpe de Estado en Venezuela, Chávez fue acogido en Colombia por Gustavo Petro, Antonio Navarro y otros líderes de la izquierda. La invitación a Chávez fue ejecutada por un colaborador de Petro en ese entonces, José Cuesta, quien también organizó la visita del militar golpista en Bogotá. Chávez acababa de salir de la cárcel y buscaba sumar apoyos de la izquierda latinoamericana. En manos de su amigo Petro lo encontró. Esa alianza perduraría y Petro llegaría a ser el asesor de Chávez en sus políticas socialistas, como lo documenta la Revista Dinero de junio de 2003.

Petro no dejó de ser chavista de la noche a la mañana, ni lo hizo por un designio de las estrellas. Petro simplemente se dio cuenta que para sus aspiraciones políticas era perjudicial seguir mostrando su apoyo a un sistema que ya es un cadáver.

Eso sí, de llegar al poder, no dudará en sacar todo su repertorio marxista en Colombia, como ya lo hizo Chávez en Venezuela una vez llegó al poder. Lo que en Venezuela llamaron “Socialismo del siglo XXI”, aquí lo llaman “La Colombia Humana”: simplemente eufemismos para darle un toque amable al socialismo puro y duro. El socialismo oculto; el chavismo oculto. ¡Ojo con el 2022!


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