Opinión

Opinion| Ministro Holmes Trujillo: No se arrodille ante el terrorismo comunista

Por Manuel Ruiz G.

Los acontecimientos acaecidos en las tres últimas semanas en Colombia han dejado una gran preocupación en lo que tiene que ver con el funcionamiento del estado social de derecho, al que dice la constitución que pertenecemos. Poco a poco va desapareciendo la separación de poderes y nos encontramos con un poder judicial, valga decir, una Corte suprema de Justicia envalentonada, prepotente y arrogante, que en ejercicio de la llamada “dictadura de los jueces”, que ella misma ha impuesto en Colombia y con la cual aplica sus afectos políticos izquierdistas, va cerrándole el cerco al Presidente de la República al despojarlo de sus funciones constitucionales y legales, funciones que de inmediato va asumiendo la Corte sin ningún tapujo, en un ejercicio práctico de dictadura judicial.

Es de público conocimiento que los grupos de izquierda comunista colombianos e internacionales, están a la ofensiva en la búsqueda de tomarse el poder por las armas en Colombia. Durante años lo intentaron delinquiendo desde las montañas y ahora en la actualidad, se han diversificado en sus formas de lucha y en la utilización de la combinación de todas esas formas de lucha. Hoy, aprovechando todas las ventajas y concesiones que les otorgó el genuflexo y pusilánime Presidente Juan Manuel Santos, por intermedio del tal acuerdo de paz de la Habana, acuerdo espurio e inexistente, que el pueblo en votación directa negó, se han organizado y tienen cooptado e infiltrado desde distintos sectores de la institucionalidad el funcionamiento del país, implementando en forma descarada y acelerada el terrorismo urbano, típico del terrorismo subversivo y guerrillero de grandes potencias terroristas internacionales.

Hoy tiene el narcoterrorismo comunista colombiano varios frentes de lucha, con los cuales está doblegando la institucionalidad del país y a la sociedad misma, quien ya empieza a sentirse acorralada y sin quien la defienda contra esta pandemia del comunismo narcoterrorista. Esa diversificación de su estructura terrorista hoy comprende:

  • Un grupo de congresistas en el parlamento colombiano, desde donde se enteran de primera mano de todas las actividades del estado y en especial del gobierno. Hoy para las Farc y el comunismo no hay información estatal reservada, toda es pública para ellos y la usan sin restricción en contra del mismo Estado. Desde ahí, desde esa posición privilegiada, pueden ejercer todas las acciones tendientes a torpedear el accionar del gobierno y buscar su bloqueo, para que luzca ante la opinión pública, como un gobierno inoperante.
  • Un equipo periodístico y medios de comunicación del más alto nivel, que difunden todo lo que estos grupos producen para difamar al gobierno y al Estado, todo ello con el único interés de generar a punta desinformación y de falacias, descontento social, anarquía y caos, que es el fundamento filosófico de su visión política.
  • Un grupo armado, capacitado e incrustado en los organismos de seguridad estatal, que prestan servicio de seguridad como escoltas y que hoy ya constituyen el 67% de esos grupos de seguridad estatal, llamados “Unidad Nacional de Protección”. Estos grupos son el principal medio de inteligencia a favor del narcoterrorismo comunista colombiano, en detrimento del Estado.
  • Un grupo armado rural eminentemente terrorista y narcotraficante, llamado ahora “Disidencias”, que maneja los cultivos de coca, la producción y venta de ese alucinógeno y el recaudo del producido en dólares de 250.000 Ha de coca en Colombia, con lo cual financian toda sus acciones políticas y terroristas en el país.
  • Finalmente encontramos un sistema judicial al mas alto nivel penetrado, infiltrado y servil a sus intereses, desde donde doblegan al Estado y a todos los altos dignatarios y miembros del estado, que no les interese, para bloquearlo, maniatarlo y hasta encarcelarlos, para que no sean un obstáculo para el desarrollo de su plan militar de tomarse el poder por la fuerza y así poder implementar el comunismo, al mejor estilo venezolano.

En relación con este activismo judicial, hemos visto como desde las más altas esferas judiciales se han producido decisiones que buscan paralizar al estado y al gobierno en su lucha contra el terrorismo, el comunismo y el narcotráfico en Colombia, lo que ha traído como consecuencia, la parálisis del Estado en esta lucha y por el otro lado, el avance y crecimiento de cultivos de coca y masacres por parte de los narcoterroristas comunistas, lo mismo que la violencia urbana ahora de moda.

Un primer pronunciamiento de las altas cortes en contra de la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y los asesinatos en zonas cocaleras, lo produjo una alta corte al PROHIBIRLE al gobierno y al estado fumigar con glifosato, los cultivos de coca, fumigación ésta que es la única manera efectiva para acabar con estas plantaciones, que son la fuente económica del narco-comunismo para ejercer sus crímenes.

Un segundo pronunciamiento se produjo cuando un tribunal judicial, ordenó paralizar las actividades de unos soldados norteamericanos, que venían a cooperar con el gobierno colombiano en su lucha contra el narcotráfico; Aquí la justicia colombiana puso su grano de arena en favor del narcoterrorismo criollo y en detrimento de la sociedad colombiana. Los cultivos de coca siguen creciendo, gracias a la justicia colombiana. La violencia aumenta y ahora los medios de comunicación pagados por los narcoterroristas, difunden y multiplican las informaciones de la izquierda, diciendo que la culpa es del gobierno. Semejante desfachatez.

Un tercer pronunciamiento de la rama judicial colombiana (Corte Suprema), tiene que ver con la intromisión de la rama judicial en los asuntos del legislativo y el ejecutivo, cuando mediante un “fallo de tutela”, concedido a un grupo de activistas de las izquierdas comunistas y protectores del terrorismo y vandalismo en Colombia, la corte suprema usurpando las funciones del ejecutivo y del legislativo, ha ordenado a la policía nacional, la suspensión del uso de determinadas armas de la policía antidisturbios “Esmad”, con lo cual se debilita la capacidad de confrontación y control de los grupos terroristas que bajo la fachada de “La protesta social”, azotan la economía y la infraestructura publica y privada de las principales ciudades del país.

Un cuarto pronunciamiento de la justicia colombiana y quizás el más arbitrario e irrespetuoso para la dignidad del estado y de la sociedad misma, consiste en CONSTREÑIR, FORZAR y OBLIGAR al ministro de defensa Dr. Carlos Holmes Trujillo a pedirle perdón a los terroristas del comunismo, sólo porque los organismos de seguridad del Estado, ejército y policía, avalados por la constitución, repelen los ataques terroristas de vándalos que auspiciados por sindicatos y dirigentes políticos que patrocinan el terrorismo, salen a destruir la ciudad y a asesinar policías en sus puestos de control, llamados CAIs.

Da lástima y vergüenza ver la forma como los policías resisten los ataques y embates de estos vándalos y terroristas, donde los policías no tienen ni siquiera actitud para defenderse, porque los órganos de control, la fiscalía y los jueces, los tienen intimidados, sometidos y maniatados, para que no reaccionen, ni, aunque los estén matando a ellos mismos. Esa situación lamentable y cobarde, no es digna de un cuerpo de policía que se respete, ni de la dignidad de un estado que se respete y haga respetar a los miembros de sus cuerpos de seguridad; No podemos seguir viendo estos espectáculos.

Ahora para colmo de peras en el olmo, la policía no puede portar armas para patrullar la ciudad, cuando los terroristas bajo la fachada de “Protestas sociales”, salen a anarquizar y a destruir a las ciudades y su infraestructura. Nunca se había visto tanto descaro y tanta sinvergüenzura como ahora. Que los policías salgan sin armas a enfrentar guerrilla urbana, terroristas profesionales y vándalos, en asonadas y turbas delincuenciales, es lo peor que nos puede pasar como sociedad. Utilizan todos los mecanismos habidos y por haber, para acabar con la policía, solo porque es el obstáculo que les impide arrodillar a la sociedad bajo el yugo del terrorismo.

Señor Ministro: No se arrodille ante el comunismo y el terrorismo colombiano; Eso de estar pidiendo perdón a los terroristas es un mal ejemplo, un mal presagio y un mal consejo, para la sociedad que usted representa en ese alto cargo. La dignidad de un pueblo, del Estado y de la sociedad, está por encima de los intereses del narcoterrorismo comunista colombiano e internacional. No sigamos siendo cobardes frente al terrorismo; El estado tiene los instrumentos políticos, jurídicos y militares para responder y para imponer el orden.

Dejemos de estar a la defensiva bajo el embeleco de los derechos humanos de los terroristas, cuando ellos no respetan los derechos humanos de la sociedad; Vamos a dejar de lado tanto protocolo y formalismo y respondamos militarmente donde haya que responder militarmente, La constitución creó al ejército y a la policía y los dotó de armas, para usarlas cuando fuere necesario para defender al Estado y hoy en Colombia hay que usar las armas contra el terrorismo armado, porque ya es urgente y necesario su uso.

En Colombia el terrorismo no respeta autoridad, ni ley y menos cuando la justicia está de su parte. Que no sigamos viendo más a los policías detrás de sus escudos aguantando piedras, palos, bombas incendiarias y hasta plomo, sin que sean capaces de defenderse. Que no veamos a mas grupos de soldados “secuestrados” por narcoterroristas en al cauca y Nariño. Eso es cobardía.

Necesitamos ir a la ofensiva señor Ministro, ya que el Presidente no actúa, le toca a usted como segundo al mando en lo que respecta a la seguridad del país. No podemos sacrificar la tranquilidad y la convivencia pacifica de nuestra sociedad, solo porque a unos terroristas y anarquistas se les haya dado el resabio de tomarse el poder por la fuerza, para imponer una doctrina comunista y ruinosa, como ha sucedido en Cuba, Nicaragua, Venezuela y otras naciones azotadas por ese comunismo.

Vamos a actuar:

Si los izquierdistas, comunistas, guerrilleros y narcoterroristas colombianos creen que hay que desarmar y acabar con la policía, entonces, empecemos: Quitémosle las armas a todos los policías que hoy prestan el servicio de escoltas a los parlamentarios y dirigentes políticos de estos que quieren desarmar y acabar la policía. Que sus escoltas de cualquier clase no usen armas; Es más, quitémosles los escoltas en su totalidad y que ellos asuman su defensa y su responsabilidad por sus actuaciones.

Si la Corte Suprema de Justicia considera que la policía es abusiva y que no debe portar armas de dotación para enfrentar a vándalos y terroristas, entonces quitémosles las armas a los policías que prestan seguridad al palacio de justicia donde funciona la corte suprema y a los escoltas de los magistrados de esa corte y que ellos asuman su defensa.

Si la corte considera que por unos casos desafortunados y violatorios de la ley por parte de algunos policías y soldados de la patria, el Ministro de defensa debe pedir perdón, porque según la corte no fueron unos policías y unos soldados, si no la institución policial y el ejército y por ello debe arrodillarse y pedir perdón en un acto de humillación a la institucionalidad, cuando todavía no hay condenados, ENTONCES: Exijámosle a la Corte Suprema de Justicia, que en su totalidad LE PIDAN PERDÓN AL PAIS por los hechos producidos por ese nido de delincuentes que allí hay, llamado “El Cartel de la Toga”.- Debieron haberlo hecho voluntariamente, para que le den ejemplo a las otras instituciones y al país en general.

Ministro Holmes Trujillo: No se arrodille, no se humille, que la dictadura de los jueces que apoya y patrocina a los narcoterroristas y vándalos del país, no está por encima de la sociedad, del Estado y del pueblo soberano. Recuerde que tenemos por mandato constitucional: Ejército, Policía, Referendo, Constituyente, plebiscito y pueblo. De su actitud, depende la suerte de nuestra patria. Ministro, NO SE ARRODILLE, el pueblo de Colombia lo necesita firme, contundente y con autoridad, para que este país no caiga en la ruina, la anarquía y el caos que produce el comunismo.

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2 thoughts on “Opinion| Ministro Holmes Trujillo: No se arrodille ante el terrorismo comunista

  1. No señor ministro, no se arrodille, si es necesario que Duque declare estado de conmoción, pero esto tiene que tener solución, pues estamos en manos de FARCSANTOS tu la izquierda

  2. Señor Ministro el pueblo colombiano está con usted. No se arrodille ese fue nuestro mandato. Que vivan nuestras fuerzas militares.

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