Opinión

¿PROTESTA SOCIAL O TERRORISMO URBANO?

Por Manuel Ruiz G.

 Está de moda y muy de moda en estos momentos, escuchar a la gente y especialmente a los medios de comunicación nacionales e internacionales, hablar de la situación que vive Colombia, como consecuencia de una mal llamada “Protesta Social”, donde se está viendo toda forma de expresión y comportamientos violentos por parte de los que intervienen en esta acciones “Democráticas”, amparados en un derecho fundamental, que les permite hacer y deshacer, bajo esa premisa de “los derechos fundamentales” de los protestantes.

Revisando nuestra Constitución Política promulgada el año 1991, nos encontramos que, en su Art. 37, se define lo que es una Protesta Social y delimita su campo de aplicación y de acción, cuando en su texto la define diciendo que, Protesta Social es: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente…”. Más adelante en el mismo artículo, la constitución continúa diciendo que “Sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho.

Adicional a lo anterior, la jurisprudencia de la Corte Constitucional en sentencias de tutela y de constitucionalidad, ha manifestado y ordenado que: “La protesta Social debe ser pacífica y sin armas”. (Sentencia C-223/17).

Viendo los contenidos normativos arriba expresados desde un punto de vista de interpretación normativa integral, podemos concluir que: La protesta social es aquella en que “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse públicamente, de forma pacífica y sin armas”.

Si tenemos en cuenta esta definición técnico-jurídica de lo que es una protesta social y la confrontamos con los hechos reales y ciertos que hoy vive Colombia, nos encontramos con que las acciones de las manifestaciones, marchas, protestas, reclamos y demás acciones realizadas por marchantes, no se enmarcan ni se encuadran en lo que la Constitución y la jurisprudencia define como protesta social. Cualquier nombre podrá adoptar este movimiento “Democrático”, menos el de protesta Social.

Los hechos de violencia vividos en Cali, Bogotá, Medellín, Pereira y otras ciudades capitales, donde los marchantes: Bloquean vías, portan y disparan armas de fuego, explosivas, incendiarias y armas blancas, matan policías y civiles, queman buses, obstruyen el libre tránsito de las personas, destruyen y saquean supermercados y toda clase de negocios a su paso, nunca podrán ser catalogadas como protesta social. Aquí lo que hay es un vandalismo generalizado y por la calidad de sus actores, tenemos que concluir, que aquí lo que hay es un terrorismo urbano.

El Estado colombiano y muchos particulares han obtenido audios y videos que circulan por las redes sociales, que ilustran y ponen de manifiesto la forma como se expresan en la práctica y en la realidad los actores armados que sostienen y realizan el paro, sus organizaciones y sus líderes instigadores. Bastante se ha dicho al respecto y ahora solo falta que el presidente de la república, se atreva a actuar e imponga la autoridad y el orden en este asunto, que ya prácticamente se le salió de las manos y de control. A esta hora la sociedad clama protección por parte del estado.

Ya es hora que su ministro de defensa, en coordinación con Policía y Ejército nacional, Fiscalía y demás órganos de seguridad del estado, tomen el control de la situación, despejen las vías y dobleguen a los terroristas armados que han sembrado la anarquía, el caos y la violencia en Cali y sus alrededores, principalmente y en el resto del país. Señor Presidente Iván Duque Márquez; Es necesario, urgente y perentorio, declarar el estado de Conmoción Interior, la situación de orden público lo amerita y lo necesita y si no lo hace ahora, después será tarde y usted y el pueblo de Colombia lo lamentarán. Atrévase, que los colombianos que no son comunistas, ni guerrilleros, ni narcotraficantes en Colombia, lo apoyan y esa población es por lo menos, el 90% de la población colombiana.

Señor Presidente: Si la protesta social es un derecho fundamental, para que las personas se expresen pública y pacíficamente, sin armas ni violencia, no olvidemos que las personas que no están en esta “Protesta Social”, también tienen derechos fundamentales que usted, su gobierno y el estado social de derecho, tienen la obligación de proteger. Hoy la ciudadanía se queja por los atropellos que viene recibiendo de los que protestan; Por ejemplo, los transportadores no pueden disfrutar de su derecho fundamental al trabajo, de su derecho fundamental al libre tránsito por el territorio nacional, su derecho a la libre circulación, Etc, eso para hablar solo de los transportadores.

De otro lado, recuerde que a la población en general también se le afectan, como consecuencia de estas acciones terroristas, su Derecho al Trabajo, a su Mínimo Vital, su Derecho a la Vida, cuando no se tiene el oxígeno, los medicamentos, los alimentos; el Derecho Fundamental a la Paz y a la Convivencia Pacífica y el más importante de todos: El Derecho a la Dignidad Humana, base de los Derechos Humanos y los Derechos Fundamentales de todas las personas.

Todos estos derechos tienen que ser protegidos a todos los colombianos que no están en el paro o mal llamada “Protesta Social”, por mandato constitucional, amen, de la protección a la Honra, Vida y Bienes, de todos los colombianos. Esa PROTECCION, está en cabeza del Estado Colombiano y usted señor presidente, es hoy el jefe de ese Estado. Presidente, no le falle ni abandone a sus electores. Tampoco le falle a las personas de bien, que, aunque no votaron con usted, tampoco están de acuerdo con los actos vandálicos de este paro.

De acuerdo con lo anterior, es perentorio hacer un juicio de ponderación, por parte del estado y todas las autoridades, acerca de la supremacía o prevalencia que tienen los supuestos o equivocados “derechos fundamentales” de las personas a implementar el Terrorismo Urbano, sobre las demás personas, violando los derechos fundamentales de esas personas que no participan en esos actos vandálicos, o si por el contrario, prevalecen los derechos fundamentales de una gran mayoría de personas decentes, honestas, trabajadoras, productivas, generadoras de ingresos y de empleo y pacifistas, que no hacen parte de esas mal llamadas “Protestas Sociales”, pero que están sufriendo las consecuencias de los violentos marchantes.

Lo peor de todo esto es que, esta “Protesta Social” que, de Protesta Social no tiene nada y que no es más que la fachada de unos grupos terroristas, subversivos y narcotraficantes, que aprovechándose de estudiantes, empleados e inconformes ingenuos, quieren sembrar el terror, la anarquía y el caos en Colombia, que es lo que unos líderes políticos de izquierdas comunistas necesitan que se siembre en Colombia, para orquestar una campaña política, que los lleve a la consolidación de una candidatura presidencial y finalmente a la presidencia de la república para el año 2022, con la anuencia del comunismo, el narcotráfico y la subversión nacional e internacional y todo a expensas del sacrificio y sufrimiento de un pueblo pacífico y trabajador, como lo es el pueblo colombiano.

El segundo objetivo o propósito y tal vez el más importante de esta ola de Terrorismo Urbano, que actualmente sufre el pueblo Colombiano y que se camufla detrás de las bondades de lo que es la Protesta Social, es doblegar la voluntad del Gobierno del presidente Duque de poner en marcha y ejecución la fumigación con glifosato a todos los cultivos de coca de los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño, donde se concentra la mayor cantidad de cultivos de coca, la mayor cantidad de conflictos sociales y la mayor cantidad de asesinato de personas y de los llamados “Líderes Sociales”. No es mera casualidad que, hoy la mayor expresión de ese Terrorismo Urbano, se esté dando, precisamente en Cali, que es la gran metrópolis de ese territorio altamente contaminado con cultivos de coca, producción, trafico, venta y consumo de coca, lo que genera esa gran tensión y violencia que allá se vive.

Si bien en Colombia existen otros lugares donde también se presentan confrontaciones y conflictos sociales, estos son mínimos o de mínima intensidad, comparados con lo que se vive en Cauca, principalmente y también en valle del Cauca y Nariño. Así que la presencia de Indígenas Caucanos en esas marchas equipados, costeados y financiados para varios días de “Protesta Social”, trasladados a Cali para durar varias semanas, no se logra si no están presente los dólares del narcotráfico, que es el combustible que mueve nuestra violencia.

No se les haga raro que en esas “Negociaciones” que inició el presidente Duque con los “Promotores” del paro, aparezca como condición para levantar el paro, la eliminación de la fumigación con glifosato de los cultivos de coca del Cauca, Valle del Cauca y Nariño, que el gobierno tanto ha publicitado. Ojalá me equivoque y el presidente Duque no tenga la necesidad de doblegar su mando, frente al narcotráfico y sus narcotraficantes.

Bueno, quedamos a la espera de las acciones del señor presidente, para que nuestra sociedad vuelva a la normalidad e impere la autoridad y el orden. La Conmoción Interior puede ser útil en estos momentos difíciles.


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