Opinión

Pruralismo Estructurado sobre el mito de la ley 100

Por Jorge Córdoba

De libre acceso y como una herencia preciosa, reposa en la red un documento: “Pluralismo estructurado: Hacia un modelo innovador para la reforma de los sistemas de salud en América Latina”. Es un papel de trabajo, un mapa conceptual, autoría del eminente Dr Juan Luís Londoño (QEPD), economista, exministro de salud, de protección social, analista experto de políticas públicas, integrado por un tiempo al BID (Banco Interamericano De Desarrollo); y Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami, salubrista, profesor universitario, exdecano de la facultad de salud pública T.H. Chan de Harvard. Quienes en medio de un proyecto del banco mundial, expusieron de forma magistral un marco conmutativo para el desarrollo de reformas de los sistemas de salud en América Latina.

Proyectaron una idea de sistema de protección social plural, que permitiera la intervención simbiótica de múltiples actores, y estructurado por funciones y subfunciones. Básicamente separaron Modulación, financiamento, articulación y prestación derrumbando la integración vertical totalitaria propia de los sistemas postcoloniales, procurando la integración horizontal, es decir, la inclusión de toda la sociedad. Con metas macroeconómicas y de impacto en la salud global bastante ambiciosas, la aparición de una función esencial ausente: la articulación, que no es menor cosa sino la interacción sistemática de todos los actores del sistema; de los usuarios con los prestadores, y de las agencias financieras con los prestadores, un continuo de actividades entre los recursos y la provisión de servicios que no existían. Este rol, tomado por las EPS; sigla satanizada en Colombia. Era obvio que tenía riesgos, como toda política pública por mas depurada que sea; y que por la misma dinámica internacional del contexto histórico, debía moverse al son de las aperturas de los países, es decir, el mercado, las multinacionales, las organizaciones internacionales de salud ingresaban al escenario. Muchos manejan aún el mismo discurso hace 30 años: “La mercantilización de la salud”, todo porque el ineficiente y de poco alcance control estatal nos tenía en un sistema post colonial… ese que tanto extrañan.


Es innegable la influencia de la industria, los inversionistas y el mercado mismo en la implementación de una ley que nace inspirada absolutamente sobre este documento excepcional, adaptada a la realidad nacional: pero, esos actores llevaron la salud de Colombia a una debacle?. La respuesta es NO. Era necesario el impulso en inversiones, infraestructura, tecnología, incluso desarrollo hospitalario, y ampliación de oportunidades laborales por la revolución industrial que conllevó la implementación de la ley; mas importante aún, se llegó a coberturas universales con el tiempo, simultáneamente con el fenómeno del justo bienestar, se multiplicaron las especialidades médicas, las universidades ampliaron sus capacidades, y se dieron una cantidad de alianzas y convenios que pudieron mantener el alto gasto. Desde luego, el pluralismo estructurado fue un marco estratégico que impulsó la universalidad, integridad, equidad y desarrollo científico e industrial de la salud en Colombia. No pudo suceder nada mejor en ese momento; pero hoy los genios del vulgo pregonan que fue una ley de Uribe para unas EPS amigas que ni existían.
A través del tiempo, distintos factores han develado vacíos estructurales en la ley, pero peor aún, candidez en los gobiernos subsecuentes para frenar la captura corrupta del sistema primordialmente en las regiones, regular la competencia, además de un liderazgo ausente desde los ministerios de salud, quienes deberían hacer la conducción sectorial, formular, y dirigir la ejecución de política nacional en salud con metas factibles medidas en retorno social en términos de salud y bienestar colectivo. La función de modulación del estado es muy tímida, las regulaciones son excesivas, con funciones redundantes que aumentan los costos a un punto de reevaluar hoy.
El sistema que soñaba Juan Luis Londoño: integrado, eficiente, universal y equitativo enfrenta retos, demandas populares y constitucionales con la sentencia T-760 del 2008, que obliga al estado a unificar la provisión de servicios en salud a través de todas las capas sociales. Esto como contrapeso a los abusos y arbitrariedades de los supuestos articuladores, que no pudieron ser modulados y controlados a tiempo. Es hora de replantear la producción social de la salud, donde el enfoque de salud pública haga un buen emparejamiento con la dinámica económica, democratizar más el sistema, romper los monopolios, depurar y compartir al público la información, debe ser un imperativo ético y moral de cualquier gobierno.
A los profesionales en salud, ciudadanos críticos y políticos: La reforma necesaria debe nacer de un análisis juicioso, no prejuicioso, de la realidad actual y evolución histórica con datos e información de valor. Da pena ajena las concepciones espontáneas y automáticas.

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