Opinión

Se desangra la democracia en Colombia

Por Carlos Arévalo

Hoy sí que cobra valor la famosa frase: “El Presidente Uribe, es el muro de contención que separa a Colombia del comunismo, así de simple” Alberto Nisman, los tiempos oscuros de las promesas mesiánicas castrochavistas tocan las puertas para darle un tiro de gracia a la Colombia democrática y libre.

Mientras Colombia luce impávida ante los recientes acontecimientos, sin dudas estamos ad portas de una era de oscurantismo nacional, Cortes Judiciales putrefactas, mayoría legislativa de izquierda corrupta arropando a terroristas posesionados en absoluta impunidad y un aparato estatal envenenado, esa es tristemente la Colombia que hoy tenemos; y para completar, no por la puerta de atrás ni por un túnel clandestino sino delante de las mismas narices del Presidente Duque, la izquierda continua engangrenando sin ninguna resistencia nuestra ya maltrecha democracia.

“Patria, socialismo o muerte” gritaba el desaparecido dictador venezolano Hugo Chávez, hoy a nuestro hermano país solo le queda el tiránico socialismo y la muerte, ya la patria grande venezolana pereció, y les llevó menos de 20 años para padecer la miseria a la que el castrochavismo los condenó, sus banderas las mismas que la izquierda colombiana profesa para apoderarse del poder, igualdad y justicia social, lucha contra la corrupción y cortar cualquier vínculo imperialista, las consecuencias ya están más que bien documentadas y todos las conocemos, hoy no es inverosímil calcular que para desangrar y exterminar la democracia y la libertad en nuestro país solo les cueste menos de 10 años.

Colombia es el botín que persiguen para resucitar las destruidas Cuba y Venezuela entre otros, donde este utópico escenario llegase a ocurrir, estaremos condenándonos a padecer las humillaciones del humanitario socialismo del Siglo XXI, la tiranía de una dictadura criminal, hiperinflación, esclavitud, desabastecimiento a todo nivel, una hambruna inmisericorde con una alta mortandad por desnutrición, desempleo, aislamiento internacional, persecución política a sus detractores la cual ya dio inicio con la perversa detención de Álvaro Uribe y miles de colombianos huyendo de las garras satánicas del poder socialista.

Y la pregunta que muchos nos hacemos, ¿Dónde están los líderes guerreros, audaces y patriotas como Álvaro Uribe Vélez o Álvaro Gómez Hurtado?, y lo digo muy preocupado como un colombiano del común, hoy solo veo a excelentes y potenciales líderes haciendo berrinche en redes sociales o en los pocos medios de comunicación en los cuales tienen eco, sin unidad, sin ideas, sin empoderamiento y sin la fuerza que hoy Colombia pide a gritos, absortos por la catástrofe de la injusticia perpetrada contra el expresidente Uribe mientras los militantes del castrochavismo festejan como una victoria anticipada la toma del poder y la destrucción de Colombia.

No nos digamos mentiras y la verdad duele, mientras el Presidente Duque está más pendiente de las cifras del Covid-19 en Colombia, desamparó la defensa de nuestra democracia y el país cada día está más a merced de un holocausto político, social y económico, como el dicho popular “del dicho al hecho hay mucho trecho” y así quedaron sus propuestas y promesas de campaña, y el efecto a su pobre y tibio talante es que las macabras brisitas bolivarianas hoy podemos catalogarlas como un huracán categoría uno y el Señor Presidente ni se sonroja ni mucho menos muestra signos de reacción a tan incierto futuro para Colombia.

Si, el expresidente Álvaro Uribe Vélez está injustamente privado de su libertad, pero su esencia y su legado hoy está más libre que nunca en los corazones de los que defendemos la democracia y la libertad, Colombia necesita ya ese líder que tome las banderas del Uribismo y que, sin miedo, con altruismo, carácter, transparencia y patriotismo encause esta Patria tan golpeada, que nos lleve a ser una nación con una arrasadora prosperidad, verdadera justicia y solidez democrática, no más discursos con promesas incumplibles por falta de pantalones, no más máscaras detrás de campañas vacías en redes sociales, llegó la hora de la verdad y si no hay unidad y un verdadero líder que nos identifique, que nos enamore y que trabaje en una profunda transformación libre y democrática a todo nivel en Colombia, solo ruinas, miseria y muerte será lo que nuestros hijos y sus próximas generaciones nos heredarán.

El futuro está por escribirse, tengo la fe, la confianza y la seguridad que con el paso de los días el expresidente Álvaro Uribe demostrará su inocencia y recuperará su libertad, pero no es hora de seguir encasillados en pesimismos y derrotas anticipadas sin dar la pelea, tenemos la obligación de que en el corto plazo lleguemos unidos y fortalecidos a unas próximas elecciones presidenciales con no solo un candidato único sino con una persona con la capacidad y la verraquera para llevar al país por el camino correcto y que silencie ojalá por siempre la amenaza de los cantos de sirena de la izquierda marxista leninista en Colombia.

Quiero Compartir Esto
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *